Monterrey, 1986 - Parte III
Continuamos esta comparativa de ambientes mundialistas con una ola de nuevos suscriptores, que llegaron aquí gracias a recomendaciones como la de Xardiel Padilla, de Reporte Sónico. A quienes desde ahora me reciben en su inbox, además de darles la bienvenida y las gracias, les cuento que este newsletter es sobre Monterrey, aunque no siempre en el sentido más obvio, ni sobre los temas de primer orden o los casos más virales. Mi radar de lo regio abarca obsesiones, cosas muy específicas, irrelevantes para la rabiosa realidad que vivimos, muy de nicho, pero innegablemente relacionadas con Monterrey.
De vuelta a la cobertura de México 86 en la subsede Monterrey, esta tercera parte tiene qué ver con la experiencia del público. Comencemos con otra nota que se siente prehistórica, si pensamos en cómo la ciudad de las montañas es hoy una capital del entretenimiento en vivo.
La Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey acababa de cerrar, hacía menos de un mes, a causa de una fuerte deuda financiera. Su nueva identidad y vocación como Parque Fundidora no llegarían hasta 2001, mientras que el Fan Fest, como concepto, se crearía en 2006. Eso nos deja con una versión primigenia de la experiencia FIFA.
Lo que se organizó para la ocasión (además de una Feria del Deporte y un Pabellón de Comercio y Artesanías que, aun cuando ya se habían celebrado seis de los ocho partidos, no se habían instalado) fueron las Jornadas Artístico-Culturales para el Mundial México 86, en las que el género musical que predominó fue la canción latinoamericana.
Notemos en las fotos el montaje tan esencial de los espectáculos: la ausencia de escenarios construidos, las presentaciones a nivel de piso. En la foto del lado derecho, ni siquiera hay micrófonos.
El colapso de público e instalaciones derribadas para ver a artistas internacionales que vemos hoy en Parque Fundidora, es una dinámica que comenzó con un mimo.
En cuanto a la venta y el consumo de alcohol, no encontré suficiente información, aunque esta nota sobre las cantinas del centro que se rebelaron ante el reglamento, que sí permitía a los restaurantes vender alcohol en domingo, tiene buena trivia. Por ejemplo, que en Saltillo intentaron imponer la Ley Seca de viernes a lunes.
1986 y 2026 tienen en común la visibilidad de asientos vacíos en algunos partidos.
“¿Se siente que la gente no quiso gastar dinero en los boletos y prefirió quedarse a ver los juegos en su casa. Hay poca gente y no se siente un ambiente diferente.”
Son las palabras de un asistente al partido Marruecos vs Polonia, que inauguró la serie de ocho juegos que Monterrey albergó como subsede.
Un fotografía imposible de tomar en 2026, considerando la existencia del operativo "La última milla”.
México se ha atribuido la invención de la ola en los estadios y, a su vez, otros han salido a rectificar ese dato. Pero en el 86, en plena fiebre mundialista (que, a juzgar por las notas de El Norte, era más bien febrícula), el origen de la ola no estaba en duda. Esta nota, que incluye un tutorial para hacer la ola, nos cuenta un poco de la historia de su supuesto inventor, Miguel Ángel Cortés García, alias el Pájaro.
Perfilado como creador de 21 porras chuscas, el Pájaro explica que su función, además de componerlas, es conducirlas. Por su situación económica, no pudo asistir a los partidos, por lo que la pauta para que el público hiciera la ola fue dada mediante una grabación. Su forma de describir los requerimientos para la ola hace pensar que el ambiente en el estadio no era lo suficientemente eufórico.
Esta es una ocasión especial, agregó, por eso no hay que permanecer sentados e inmóviles, como si fuera cualquier otro partido.
En la próxima entrega: Inglaterra llega a Monterrey.
Regios will be regios es un newsletter sobre Monterrey, escrito por Maximiliano Torres.








Me acuerdo de la nota de El Pájaro, no había duda de que la ola se había creado en Monterrey.
Un encabezado de un vespertino, ¿El Sol, tal vez? Puso ¡Vienen animales! Refiriéndose a la infame porra, los Hooligans, en Inglaterra mostraron el encabezado y reclamaron que no era justo.